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Terapia con muñecas en demencias: la intervención que divide a los profesionales

La terapia con muñecas como herramienta de cuidado ha sido integrada, sobre todo en otros países, en el contexto de los centros de atención bajo la necesidad de ofrecer soluciones a los problemas asociados con la demencia y, por encima de todo, desarrollar buenas prácticas de cuidado centradas en las personas y sus necesidades.

Es sencillo posicionarse en la dicotomía de su potencial, bien como acción benevolente (beneficencia) o como acción malevolente (no-maleficencia) que infantiliza y carga de estigma a la persona con demencia. Sin embargo, la oportunidad de conocer la teoría que sostiene la intervención junto con presenciar esta interacción en un contexto real, ayudará a muchos profesionales y familiares escépticos a cambiar de opinión.

He tenido la fortuna de observar resultados excepcionales ante el uso terapéutico de muñecas sobre la agitación y la ansiedad de las personas con demencia y experimentar, de primera mano, su capacidad de generar un sentimiento de seguridad y confort. El uso de muñecas no es para todo el mundo, como en toda intervención, se propone a cada persona tras una evaluación que considera su historia de vida, eventos traumáticos y su estilo de crianza.

 

Bowlby define el apego como el vínculo emocional con una persona específica que perdura en el tiempo y espacio. Su función biológica es la autopreservación, y se manifiesta en situaciones de vulnerabilidad a través de comportamientos que apuntan a mantener la proximidad de un ser querido. Por tanto, esto ocurre durante toda la vida, incluso en la vejez. De hecho, en este momento de la vida, el apego es especialmente importante si consideramos los aspectos intrínsecos de la vulnerabilidad personal, concretamente en casos de demencia, ante experiencias de pérdida y separación.

En un estado de ausencia completa de puntos de referencia y el no reconocimiento de uno mismo y de otras personas significativas, al estar dominados por emociones de miedo y ansiedad, la búsqueda de proximidad y seguridad es una reacción normal ante una situación “extraña”. Las expresiones como preguntas repetitivas, llanto, demandas de contacto físico, seguir a otra persona (shadowing), vagabundeo, hablar de seres queridos como si estuviesen presentes tras su muerte (padres, esposo/a), quejas, así como gestos de agresividad y agitación física y mental, pueden representar formas de demandas de apego en las personas con demencia.

Cuando estos comportamientos ocurren de manera frecuente e intensa reciben el nombre de comportamientos disruptivos, alteraciones conductuales o conductas desafiantes. Sin embargo, no debemos olvidar que el reto para la persona con demencia es la búsqueda continua de significado.

La teoría del apego de Bowlby representa una posible clave para explicar la eficacia de la terapia con muñecas. Más allá de los beneficios que suelen presentarse con esta intervención (reducción de la agitación y agresión, incremento del bienestar, reducción de la tendencia al vagabundeo, incremento de la interacción con los demás, mejora de la comunicación y reducción del uso de fármacos) es fundamental percibir esta herramienta terapéutica como una respuesta a las necesidades de apego. La terapia con muñecas permite a las personas con demencia experimentar emociones que han sentido en el pasado con sus relaciones significativas (sus padres), lo que ofrece a la persona volver a un tiempo donde la demanda de protección y seguridad estaba resuelta.

 

Esta intervención puede ayudar a la persona con demencia a expresar necesidades no satisfechas, por ejemplo, la acción de acariciar y besar a la muñeca, se percibe como una expresión de seguridad y crianza o como la representación del anhelo de ese apoyo personal que quizás, en algún momento, tuvo.

La implementación de esta terapia no consiste en tan solo ofrecer una muñeca; más bien se trata de un procedimiento complejo donde el profesional, ante todo, debe crear un contexto de seguridad para que la persona con demencia pueda entrar en contacto (o no) con la muñeca. La formación del personal y de las familias, resulta imprescindible para poder integrar la intervención dentro de un plan de atención y vida desde el enfoque de la atención centrada en la persona, creando condiciones emocionales para satisfacer las necesidades humanas de la persona con demencia.

El razonamiento de los profesionales ante los dilemas éticos que rodean a la atención a las personas con demencia depende de factores como las creencias personales, valores, conocimiento y experiencias. Lamentablemente no existen soluciones correctas o incorrectas en torno a la intervención con muñecas y, por tanto, lo que es ético o no dependerá de cada persona. Entonces, ¿corremos el riesgo de que la persona con demencia sea vista y tratada de forma diferente en función de cómo los profesionales razonan y resuelven los dilemas éticos con respecto al uso de muñecas u otras intervenciones?

Mientras su uso en entornos de atención aumenta, el uso terapéutico de muñecas sigue siendo una intervención poco comprendida por los profesionales. Ante la difícil posición ética a la que se enfrentan muchos profesionales al considerar su uso puede ser de utilidad poner a la persona con demencia en el corazón de su toma de decisiones haciéndose la siguiente pregunta: ¿se beneficiará la persona con demencia de la terapia con muñecas?

Como toda intervención, se aplicará siempre desde el enfoque basado en los derechos, respetando la dignidad, la individualidad y la autonomía de la persona con demencia, incluyendo la libertad para tomar sus propias decisiones, y desde el respeto ante las diferencias y la aceptación del otro como parte de la diversidad humana.

Los principios de beneficencia, no-maleficencia, veracidad, dignidad y autonomía son valores fundamentales para los profesionales de residencias que atienden a las personas con demencia. Debemos promover una cultura de cuidados en las demencias basada en los derechos, que garantice la calidad y uniformidad de los servicios y ayude a comprender intervenciones polémicas, pero potencialmente beneficiosas, como la terapia con muñecas.

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