actividades de la vida diaria

Actividades de la vida diaria (AVD)

Cuando resulta obvio que un ser querido no puede pasar un día sin ayuda, el siguiente paso lógico es comenzar a buscar recursos que puedan ofrecerle el apoyo que necesita. Una de las primeras cosas que preguntará un servicio de atención domiciliaria, un centro de día o una residencia de atención a largo plazo es la capacidad de la persona mayor para realizar actividades de la vida diaria (AVD, por sus siglas). Pero, ¿qué son exactamente las AVD y por qué son importantes?

¿Qué son las actividades de la vida diaria?

Cada campo tiene su jerga y la Gerontología y, de manera muy específica, en los entornos de cuidados a largo plazo no es una excepción. En los contextos donde el principal objetivo es el  de ofrecer cuidados, la frase “actividades de la vida diaria” se usa con frecuencia y por una buena razón. Las actividades de la vida diaria se refieren a las habilidades básicas necesarias para cuidarse adecuadamente y satisfacer las necesidades físicas en seis áreas: comer, vestirse, bañarse, ir al baño, continencia y movilidad.

¿Qué miden las Actividades de la vida diaria?

Las AVD se utilizan como indicadores del estado funcional de una persona. Por supuesto, las habilidades funcionales de una persona mayor no son necesariamente idénticas en las seis áreas. Una persona puede ser totalmente independiente, requerir asistencia mínima o moderada o depender completamente de otra persona en cada área. Estos detalles más finos se utilizan para determinar el nivel de atención que requiere una persona mayor y qué servicios de apoyo debe incluir su plan de atención personalizado.

¿Cómo afectan la edad y las condiciones de salud la capacidad para realizar las AVD?

Una disminución en la capacidad para realizar AVD se debe a menudo a una afección médica o debilidad general que ha aumentado con la edad. La mayoría de los miembros de la familia perciben el declive de un ser querido a través de signos secundarios de un problema, como cambios en sus rutinas o apariencia. Estas señales de alerta suelen indicar que hay un problema subyacente más grave que está interfiriendo con su capacidad para realizar el autocuidado.

La edad avanzada naturalmente puede causar una disminución o deterioro de las funciones físicas en individuos que por lo demás están sanos. Las condiciones de salud que afectan los sistemas musculoesquelético, neurológico, circulatorio o sensorial también pueden afectar la capacidad de una persona mayor para realizar las AVD. Otros factores más sutiles, como el aislamiento social, los efectos secundarios de los medicamentos y ciertos aspectos del hogar de una persona mayor, pueden hacer que el autocuidado sea cada vez más difícil e inseguro.

Por ejemplo, si una persona mayor usa el mismo atuendo cada vez que la ve, puede ser porque ha perdido la flexibilidad o la destreza necesaria para ponerse y abrocharse otras prendas de vestir que posee. El simple cambio de la ropa convencional a la ropa adaptada podría permitir un vestuario más independiente. Las soluciones podrían incluir pantalones con cinturillas elásticas, zapatos con cierres de velcro en lugar de cordones o hebillas, o camisas con cierres delanteros magnéticos en lugar de jerseys y botones. En otros casos, estos síntomas pueden indicar cambios en el equilibrio, la coordinación, los niveles de energía y / o la función cognitiva y la necesidad de ayuda para vestirse.

David Cabrero del Amo, Terapeuta Ocupacional y Director de la Residencia San Jerónimo de Estella, te invita a conocer su curso de Actividades de la vida diaria en las demencias desde la Atención Centrada en la Persona donde te ayudará a comprender su importancia y a acompañar a las personas en sus rutinas desde los apoyos significativos.

Otro ejemplo común son los cambios significativos en las prácticas de higiene personal. Si el miedo a caerse en la ducha o en el baño es la fuerza que impulsa a una persona mayor a bañarse con poca frecuencia, la solución podría ser tan simple como implementar medidas de seguridad adecuadas en el hogar, como barras de apoyo, alfombrillas antideslizantes o una silla para la ducha. Si el equipo médico duradero y las modificaciones en el hogar para envejecer en el lugar aún no resuelven el problema, entonces puede ser necesario el cuidado práctico de un miembro de la familia o las visitas al baño de un asistente de salud en el hogar.

La mayoría de las personas mayores quieren mantener su independencia durante el mayor tiempo posible, por lo que a menudo se muestran reacios a decirle a alguien que tienen mayores dificultades. Pueden temer tener que mudarse de su hogar y zona de confort. Sin embargo, una evaluación objetiva de la capacidad de una persona mayor para realizar las actividades de la vida diaria permitirá el desarrollo de un plan de atención personalizado que les ofrecerá la oportunidad de continuar viviendo de la manera más segura e independiente posible y garantizará que sus necesidades aún se satisfagan.

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