barreras arquitectónicas

Envejecimiento de la población

Las barreras arquitectónicas están presentes en los espacios urbanos, pero también en los hogares de millones de personas en todo el mundo. Elementos como las plataformas salvaescaleras o las sillas salvaescaleras están entre las soluciones que facilitan la accesibilidad física.

La sociedad en la que vivimos cada vez tiene características que atañen de manera directa a la importancia de la accesibilidad física para las personas. Nos referimos a la urbanización y al envejecimiento, donde existen suficientes datos para demostrarlo.

El número de personas que vivían en las ciudades entre los años 1950 y 2009 pasó de 732 millones a 3400 millones. En este mismo periodo la tasa de urbanización aumentó del 30% al 50%. Atendiendo a estos datos, la Organización de las Naciones Unidas estima que el número de personas que viven en áreas urbanas llegará a los cinco millones en el año 2025.

Con respecto al envejecimiento, la predicción de la evolución del porcentaje de personas mayores en todo el mundo por parte de la Organización Mundial de la Salud no nos deja indiferentes. Según esta, entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%. Y es que ya en el año 2020, el número de personas mayores de 60 años superó al de niños menores de cinco años.

¿Qué son las barreras arquitectónicas?

Las barreras arquitectónicas son elementos físicos que limitan o impiden que determinados grupos de población obtengan los bienes o servicios que se ofrecen. Esto puede encontrarse en cualquier estructura o característica de diseño que haga que un edificio sea inaccesible para una persona mayor o con discapacidad, por ejemplo, falta de rampas, puertas de ascensor angostas o «señales» ambientales que no estén escritas en Braille. 

En definitiva, encontramos barreras arquitectónicas siempre que una persona encuentra impedimentos para llegar, acceder o moverse por un espacio urbano, un edificio o una parte de él. Todos estos obstáculos que dificultan la libre movilidad de las personas se clasifican generalmente en cinco tipos diferentes.

Obstáculos que impiden que las personas se muevan libremente:

  • Barreras urbanas: las podemos encontrar en calles y espacios públicos, como por ejemplo las escaleras de entrada a un edificio. 
  • Barreras internas: estos obstáculos se encuentran en el interior de los espacios (por ejemplo, cuando la habitación principal está ubicada en un piso superior o inferior y solo se puede acceder por las escaleras).
  • Barreras de transporte: estas barreras impiden el uso del transporte público. La falta de ascensores en una estación de metro es un buen ejemplo.
  • Barreras de uso: estas barreras se relacionan generalmente con aquellos objetos que son difíciles de usar (por ejemplo, debido a la distancia o limitaciones físicas).
  • Barreras de comunicación: impiden que las personas con discapacidad se comuniquen o reciban un mensaje, como la falta de señalización luminosa para las personas con discapacidad auditiva o la falta de señalización en braille para las personas con discapacidad visual.

Tras conocer los diferentes tipos de barreras arquitectónicas, resulta evidente la necesidad de eliminarlas para facilitar la accesibilidad física en los espacios urbanos y los hogares de las personas. Nos encontramos ante uno de los mayores retos para que las personas puedan ser independientes para acceder, moverse o viajar a determinados lugares.

Soluciones para gestionar la accesiblidad física en el hogar

Para ayudar a gestionar la movilidad limitada en el hogar, las sillas salvaescaleras y las plataformas salvaescaleras son soluciones populares para muchas personas. Conociendo la cada una de ellas estaremos mejor preparados para tomar una decisión sobre cuál es la opción ideal para cada situación.

Seguramente conocemos que existe una diferencia entre un ascensor doméstico y un ascensor de un gran edificio, pero ¿las personas conocen la diferencia entre las sillas salvaescaleras y las plataformas salvaescaleras? El objetivo de ambas es hacer que subir escaleras sea más fácil para las personas con problemas de movilidad, pero gestionan esta tarea de forma diferente.

Sillas salvaescalres

Piensa en una silla salvaescaleras como una silla motorizada que viaja sobre un riel, que se atornilla a sus escalones. Dependiendo del tipo de escalera que tenga, instalará un salvaescaleras recto o curvo.

Plataformas salvaescaleras

Al igual que las sillas salvaescaleras, una plataforma salvaescaleras sirve como dispositivo de ayuda a la movilidad. Las plataformas salvaescaleras apoyan específicamente a las personas que deben permanecer en una silla de ruedas cuando se mueven entre los pisos de su hogar. 

Dicho esto, estos avances tecnológicos cada vez mayores de las sillas y las plataformas salvaescaleras permiten a la población de personas com movilidad limitada continuar viviendo sus vidas con la normalidad que necesitan. Les permite vivir de forma independiente con todas las características de seguridad y cuidados necesarios.

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